7 Dicembre 2021

¿Hamburguesas en Caracalla?

 

Anna Buj El emperador Caracalla fue el artífice de una de las grandes concesiones de ciudadanía que se recuerdan. Seguramente para aumentar el poder recaudatorio de Roma, en el año 212 d.C. dictaminó que todos los habitantes libres del imperio se volvieran legalmente ciudadanos. También es conocido por ordenar el asesinato de su hermano pequeño, de quien temía su rivalidad. Pero seguramente, si ha pasado a la historia es por construir el mayor complejo de baños públicos de Roma, cuyos restos, entre los mejor conservados del mundo, solían acoger –antes de la pandemia– la temporada de verano de la ópera de Roma y son una visita imprescindible en cualquier viaje a la capital italiana.

Las termas de Caracalla se encuentran en una de las áreas arqueológicas más preciadas de Roma, en la colina Celio, pero sin embargo no se trata de una zona atiborrada de oferta culinaria para los turistas, como sí lo son los alrededores del Coliseo o de la plaza Navona. Por eso, McDonald’s cree que sería un lugar estupendo para abrir un nuevo local en Roma: admirar la historia comiendo una hamburguesa y unas patatas fritas. Caracalla se encuentra en el centro de la polémica porque la cadena de comida rápida ha vuelto a la carga con su intención de construir un restaurante cerca del yacimiento arqueológico, algo que ha suscitado las críticas de los vecinos y la oposición de las instituciones italianas.
El gigante de comida rápida ya causó una gran polémica cuando abrió su primer restaurante junto al Vaticano

El plan del gigante estadounidense es levantar un nuevo local en un terreno de 35.000 metros cuadrados, donde hasta hace poco había un vivero, en el área de las termas de Caracalla. La multinacional había obtenido las autorizaciones para un restaurante con capacidad para 250 personas, con servicio de recogida desde el coche particular (McDrive), un parking para casi 200 coches y hasta un parque infantil, con una inversión de 1,3 millones de euros. McDonalds prometió dar trabajo a 50 personas y rehabilitar la calle Antoniana, asegurando que de ninguna manera iban a dañar el patrimonio.

Sus buenas intenciones no convencen a los romanos, que lo ven como un verdadero sacrilegio porque el terreno está dentro de las zonas protegidas por un plan territorial. Hace unos años, el Ayuntamiento de Roma, entonces guiado por la grillina Virgina Raggi, y el Ministerio de Cultura se llevaron las manos a la cabeza al tratarse de un área protegida por la Unesco y comenzó una batalla legal que terminó con la paralización de las obras con una sentencia del Tribunal de Apelación de la región. “Las maravillas de Roma deben ser tuteladas”, defendió la alcaldesa Raggi en su momento. Pero no parece que McDonald’s haya tirado la toalla: según ha desvelado el diario La Repubblica , sus abogados han recurrido la sentencia y ahora todo queda pendiente del Consejo de Estado, que debe pronunciarse el próximo 21 de diciembre.

“No estamos contra McDonald’s ni contra la comida rápida, sino a favor de una correcta ubicación para respetar el patrimonio”, asegura a este diario la abogada Valentina Colarusso, de Codacons, la principal asociación de defensa de los consumidores, que ha participado en el proceso. Desde la Superintendencia Especial de Roma cuentan que el terreno ha sido investigado arqueológicamente, pero como se trata de una colina formada de tierra acumulada de excavaciones del siglo XX, no han encontrado restos antiguos.

El paso del coloso de las hamburguesas por Roma está lleno de polémicas, tal vez por la desconfianza típicamente italiana de la comida foránea. Todavía se recuerda el ruido que se generó cuando abrieron el primer local en la capital, el de plaza Spagna, en los años ochenta. Lo mismo sucedió en el Vaticano. En el 2017, cuando se iba a inaugurar el primer restaurante en un edificio de la Santa Sede cerca de la plaza de San Pedro –con cardenales viviendo en las plantas superiores–, los religiosos y el comité de vecinos del histórico barrio de Borgo Pio organizaron una sonada cruzada contra la comida rápida. Tampoco les gustó la idea de que la cadena ofreciera hamburguesas gratis una vez por semana a los sintecho, lo veían una cínica operación de lavado de imagen. En cambio, McDonald’s perdió la batalla para construir un local de 300 metros cuadrados en un edificio a dos pasos del Panteón de Agripa, otra joya de la ingeniería romana. Antes de Navidad se conocerá el destino de su proyecto cerca de las termas de Caracalla.

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