27 Novembre 2020

El metro de Roma no deja de dar disgustos a los romanos

 

Roma, 27 nov (EFE).- El metro de Roma no deja de dar disgustos a los romanos incluso ahora, en el peor momento posible, con numerosos cierres temporales por distintos motivos que dejan a los ciudadanos a merced de autobuses de sustitución atestados, en los que es imposible mantener la distancia de seguridad que exige la pandemia de covid.

Los retrasos y los problemas técnicos en el transporte público de la ciudad eterna han llevado a sus habitantes a sentirse los más insatisfechos en una capital del continente con estos transportes, según un reciente estudio de la Unión Europea.

No hay que remontarse demasiado al pasado para encontrar este tipo de situaciones: esta semana empezaba con un problema en la línea C del metro, la más moderna y en la que los trenes no necesitan conductor, que se vio interrumpida durante cinco horas desde poco después de su apertura pasadas las cinco de la mañana.

El motivo: la falta de personal, ya que, según informó la prensa italiana, seis trabajadores de la línea presentaron esa misma mañana justificantes de baja por enfermedad, suya o de sus hijos. Al día siguiente, sin embargo, todos volvieron al trabajo.

El Ayuntamiento ha abierto una investigación sobre los hechos, bautizados por los medios como una “huelga encubierta”, que anticipó a la general del miércoles para los trabajadores del sector público, incluidos los transportes.

“Es inaceptable que en una metrópoli como Roma pare una línea entera de metro por desabastecimiento de personal”, dijo a la prensa Carlo Rienzi, presidente de Codacons, la asociación de consumidores italiana, quien alegó que eso abre un frente civil a favor del uso de medios privados.

El martes fue el turno de la línea B, de la que un tramo permaneció cerrado dos horas por un fallo técnico.

Todo esto se suma a la lista de problemas de este suburbano en Roma, que el año pasado cerró sus estaciones más céntricas, las de “Repubblica”, “Barberini” y “Spagna”, ante los innumerables problemas con sus escaleras mecánicas.

Las de la primera se derrumbaron en octubre de 2018 causando 24 heridos entre los hinchas rusos que habían llegado a la capital para un partido, y permaneció clausurada hasta marzo.

Ese mes se cayeron también las de “Barberini” (aunque sin heridos), que cerró, mientras la estación de “Spagna”, en plena plaza de España, fue cerrada por precaución hasta garantizar que sus escaleras mecánicas eran seguras.

Los cierres del metro no podían llegar en un peor momento que el de la pandemia de coronavirus, ya que muchos viajeros se ven obligados a tomar autobuses de refuerzo en los que no se controla el aforo.

“La línea C estuvo parada durante horas. Los autobuses estaban sobrecargados. La covid estaría agradecida” comentó irónicamente a la prensa local uno de sus usuarios.

Con estos eventos no es sorprendente que los romanos denosten su transporte público y que en el estudio “Calidad de vida en las ciudades europeas” realizado por la Comisión Europea, los habitantes de Roma sean los más insatisfechos con su transporte público.

En el estudio realizado entre 83 ciudades del continente, los romanos ocupan el último lugar entre las capitales, y solo un 26 % se dice satisfecho con el transporte público.

Y entre todas las ciudades encuestadas, Roma solo está precedida por otra localidad italiana, Palermo (Sicilia) en cuanto a la insatisfacción con el transporte público. EFE

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