22 Dicembre 2017

El árbol de la decadencia

 

Roma se mofa del abeto ya seco que costó 48.000 euros y simboliza la crisis de la ciudad Hace poco fue la exclusión del equipo italiano del próximo Mundial de Rusia, un traspiés deportivo asumido como una tragedia nacional. Ahora ha sido Spelacchio, el pobre abeto de la céntrica plaza Venecia, en Roma, que ya llegó moribundo desde los Ãlpes. Su esquelética y triste estampa infunde a la Navidad capitalina un aire de melancolà a, de decadencia, de dejadez, muy en sintonà a con el espà ritu de la ciudad desde hace aÃos. Los italianos son autocrà ticos por naturaleza, casi derrotistas, irónicos y fatalistas sobre su destino colectivo, convencidos de que les es imposible dotarse de gobernantes honestos y eficaces. Esta tendencia se acentúa en el caso de Roma, en la que han fracasado de modo estrepitoso, durante decenios, alcaldes de todos los colores polà ticos. El caso de Spelacchio —que podrà a traducirse como pelado, debilucho o despeluchado— está siendo objeto de indignación y de mofa. El cachondeo ha cruzado fronteras. Los medios anglosajones, como la BBC o The Guardian, se han ensaÃado, algo que duele a los romanos. Una cosa es despotricar contra ellos mismos y otra distinta que lo hagan los extranjeros. Autocrà ticos, sà , pero susceptibles y orgullosos. El triste Spelacchio compite con el lozano árbol polaco que adorna la plaza de San Pedro Spelacchio nació y creció en el valle de Fiemme, en los Dolomitas, en la provincia del Trentino oriental. Ese valle es famoso, desde hace siglos, por la excelente madera de algunos de sus árboles. Los instrumentos de arco, como los violines, que se elaboran artesanalmente en Cremona, patria de modelos legendarios como los Guarneri y los Stradivarius, están hechos con madera del valle de Fiemme (Fleimstal, al alemán, pues perteneció al imperio austrohúngaro). El escándalo en torno al decrépito árbol de Navidad de la plaza Venecia va más allá del penoso estado del abeto, frente a la lozanà a de su competidor en Roma, el que adorna la plaza de San Pedro, procedente este aÃo de los bosques de Polonia. La gota que ha colmado el vaso de la resignación y de la paciencia ciudadanas ha sido saber que traer a Spelacchio desde los Alpes, erguirlo en la plaza, adornarlo y luego deshacerse de él cuando terminen las fiestas ha sido una operación que habrá costado 48.000 euros. Imagen del abeto que, como cada aÃo, preside la plaza Venecia de Roma (Massimo Percossi / EFE) â€Quiero garantizar a todos que hemos abierto una investigación interna para saber exactamente de quién es la responsabilidadâ€, ha dicho la voluntariosa alcaldesa, Virginia Raggi, del Movimiento 5 Estrellas (M5E), a quien se le acumulan los problemas desde que llegó al cargo, hace un aÃo y medio. Para relajar los ánimos, aÃadió: â€Debemos tomarlo con una sonrisa. Todos le han cogido cariÃo a Spelacchio. Además, hay problemas mucho más gravesâ€. Ahora deberán determinarse las razones del rápido deterioro del abeto. Se especula con que fue talado mal y que las condiciones de su transporte no fueron las adecuadas. Más peligroso para Raggi es el asunto del dinero, si el contrato se adjudicó correctamente. Codacons ha presentado un recurso para que se llegue a las últimas consecuencias sobre el asunto Los comentarios y las bromas sobre Spelacchio han inundado entretanto las redes sociales e incluso han sido motivo de editoriales en la portada de varios periódicos. El Corriere della Sera publicó un â€Réquiem for Spelacchio†en su primera página del pasado miércoles. Hay quienes han propuesto, aprovechando la reciente controversia sobre la repatriación de los restos mortales del penúltimo rey de Italia, Và ctor Manuel III, que sea Spelacchio —y no aquel monarca cómplice con el fascismo— el que reciba sepultura en el Panteón. Una asociación de consumidores, Codacons, ha presentado un recurso para que se llegue a las últimas consecuencias sobre el asunto. Desde el valle de Fiemme,se asegura que el árbol salió sano y frondoso de su tierra. Han enviado una carta en la que dicen, parafraseando un refrán italiano, que â€hace más ruido un árbol pelado que un bosque que crece en silencioâ€. En la misiva se intenta ver la cara positiva del problema y se constata que â€el triste final de Spelacchio, la và spera de la Navidad, pone el foco, de manera inesperada, sobre la naturaleza y su fragilidadâ€. Un bienintencionado consuelo ecologista.

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